Observo el mar,ahi vienen mis recuerdos de niño suicida.En sus aguas el reflejo de anciano cansado y desecho por el tiempo.
Vamos a navegar, sobre ese horizonte de silencio hasta la otra orilla,de un Ámsterdam, —de infinitos canales—
donde construiré una casa sobre el barco encallado,para albergar mis pasiones, odios y rencores.



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